El mendocino quedó encajado en un lodazal y, cuando pudo sacar la Yamaha con ayuda de otros competidores, a los pocos kilómetros debió desertar por el recalentamiento del elemento de transmisión. "Hay que tratar de aprender de lo negativo para mejorar", dijo el cuyano.
Hasta la Etapa 4, Franco Caimi venía realizando una soberbia tarea al colocarse en el octavo puesto de la general, repitiendo la actuación del 2017, año en el que debutó en la especialidad.
Pero en la Etapa 5, de San Juan de Marcona a Arequipa, el mendocino de 29 años sufrió una caída en el inicio del especial y rompió la navegación de su Yamaha, algo que lo complicó por el resto de la carrera porque descendió varias posiciones.
Y en el tramo de ayer, de La Paz a Uyuni, padeció con un lodazal de más de un metro, donde su Yamaha se encajó y estuvo varios minutos tratando de sacarla, hasta que llegaron otros competidores y lo ayudaron.
"Me quedé enganchado en el barro y ha sufrido mucho la moto para poder sacarla; recalenté el embrague. Una vez que pudimos sacarla, hice unos kilómetros y el embregue no aguantó más", explicó el cuyano, tras desertar de la prueba.
Y agregó: "El deporte motor es así y hay que tratar de aprender de lo negativo para mejorar. Sigo siendo un piloto bastante joven en la disciplina, así que hay que mirar para adelante. Estoy triste porque uno dedica todo un año de trabajo para esto y quedar fuera es muy angustiante y decepcionante. Pero hay que ver lo positivo. Lo bueno es que estoy sano".

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